¿Cómo puedo dejar de estresarme?
Publicado el 31 enero 2022
El estrés forma parte de nuestra vida cotidiana, ya sea en el trabajo, en casa o al afrontar los imprevistos de la vida. A menudo se nos mete en la cabeza, afectando a nuestro cuerpo, a nuestra salud mental e incluso a nuestro sueño. Pero, ¿cómo podemos librarnos de él eficazmente? Afortunadamente, existen soluciones sencillas y naturales para aliviar la ansiedad y recuperar el control. En este artículo, exploramos algunos consejos prácticos sobre cómo gestionar mejor el estrés, mejorar tu estado físico y mental, y recuperar el equilibrio esencial que necesitas para la vida cotidiana. Desde la actividad física y la relajación hasta consejos dietéticos y técnicas de escritura, descubre cómo convertir tu estrés en fuerza para una vida más serena.
Para calmar tu mente, es hora de ponerse en movimiento
Estrés. Líbranos de ese bribón que se cuela sin avisar, ¡aunque nunca se le haya invitado a la fiesta! Detén esa molesta vocecilla que sermonea a tu mente y la asalta con dudas. Tiñe el ambiente de colores pegajosos y ligeramente nauseabundos. Te agarrará por las tripas y hará que se te salten las lágrimas (la excusa del polvo en los ojos no es válida). Por oscuras razones que sólo tú conoces, el sofá se ha convertido en tu amigo, tu confidente. Aquí es donde debe aparecer un «NO» valiente y salvador, que surja de las entrañas de tu yo más profundo. Un «NO, ya basta» que te despierte de tu letargo. El estrés puede afectar a todos los aspectos de tu vida cotidiana, desde tu salud mental hasta tu sueño y tu capacidad para manejar situaciones complejas.
Basta de misterios, ¡no hablemos demasiado, sino hablemos bien!
Las funciones fisiológicas y psicológicas son un arma de doble filo. Como el Yin y el Yang o los gemelos siameses, bailan al unísono. Pero cuando las cosas se ponen difíciles, prefieren jugar al gato y al ratón. Para alcanzar un cierto nivel de relajación, tienes que reconciliarlas, conjugarlas en tiempo presente, a base de movimiento.
Mover el cuerpo y la mente puede ser a la vez suave y poderoso. Hemos ideado algunas formas muy eficaces de hacerlo. Los efectos del estrés en tu cuerpo son numerosos, pero unos sencillos consejos y una acción específica pueden ayudarte a mejorar tu estado general de salud.
Practica una actividad física dinámica
Deporte, lo que quieras. Ciclismo, natación, correr, hacer senderismo por el bosque, levantar una barra de 50 kilos en el gimnasio (5 no está mal para gente musculosa como nosotros), saltar la rana en el suelo del apartamento para presumir ante los vecinos… Hay algo para todos.
Seamos sinceros, antes de saltar al agua o ponerte las zapatillas, es duro. No tan duro como enfrentarte a un dragón junto al famoso Geralt of Riv en The Witcher, pero casi. Pero cuando pones el 3000% en ello, puedesalcanzar un estado de gracia y ligereza segura de ti misma, una sensación indescriptible y liberadora. La actividad física regular reduce la ansiedad, mejora el sueño y fortalece tu cerebro frente a los retos cotidianos.
Céntrate en la relajación
Esta práctica, basada en técnicas suaves, implica tensión muscular y la consiguiente relajación (definitivamente, no la pruebes en un metro en hora punta). Acompañado o solo, tomas conciencia de tu cuerpo y de lo que te rodea. Puedes disfrutar de una pequeña escapada sin sudar la gota gorda. Una experiencia única y verdaderamente relajante.
Al incorporar momentos de relajación a tu rutina, puedes limitar los síntomas asociados al estrés crónico y promover un mayor equilibrio entre cuerpo y mente.
No, no tomarás más café
Que levante la mano quien beba 5 tazas de café fuerte por la mañana (y quien adore a George Clooney, porque qué más da). Tenemos la errónea impresión de que si ingerimos unos cuantos cazos de esta excitante bebida, nunca volveremos a sentirnos cansados. Te sientes vigorizado y honrado de pertenecer al clan de los amantes de la cafeína.
Sin embargo, aunque sea la 3ª bebida más popular después del agua y el té, debes saber que en dosis elevadas el café ya no es el Príncipe Azul de tu taza favorita. Estimula el sistema nervioso, aumentando de paso la presión sanguínea y la frecuencia cardiaca. Reducir la cafeína puede tener un efecto positivo en tu estado de ánimo y en tu capacidad para afrontar situaciones estresantes.
Lejos de nosotros la intención de hacerte cambiar de bando, pero te aconsejamos que reduzcas tu dosis de cafeína, que es tan potente como un chute de adrenalina, sobre todo si eres ansioso por naturaleza. Piénsatelo antes de pedir otro café expreso.
¿Otra solución? ¡Pásate a la achicoria! Esta raíz cultivada y tostada, de origen vegetal y rica en la fibra que tu cuerpo necesita , ¡no contiene ni un gramo de cafeína! En resumen, es un caballero de brillante armadura que ayuda a limitar los picos de estrés que puedan acecharte.
Aprende a dejar de comerte tus emociones
Al final de un día agotador, decides animarte. Mala suerte o mal karma, la caja del supermercado ha decidido tomarla contigo. La pantalla se bloquea, la luz parpadeante (sí, has leído bien) se vuelve roja… Ataque de pánico garantizado (incluso la azafata empieza: «Bueno, parece que nadie quiere que te vayas con un paquete de Kleenex, 2 tarrinas de helado y mantequilla de cacahuete«).
Tristeza, rabia, frustración… Se pone en marcha un mecanismo instintivo que te lleva inevitablemente a sacar las 2 tarrinas de helado del congelador o a abrir la tapa de la mantequilla de cacahuete, y no hay NADA malo en ello. Este tipo de situación ocurre todo el tiempo, en gravedad cero. Parece completamente normal querer encontrar un refugio donde sentirse mejor. Aprender a identificar tus emociones y sus desencadenantes es una forma excelente de comprender mejor cómo reacciona tu cerebro ante las situaciones estresantes.
Sin embargo, hemos decidido explorar algunas vías nuevas y reconfortantes, las que llegan en el momento justo:
| Intenta averiguar si el hambre que sientes es orgánica (tu estómago te está diciendo que es hora de comer) o emocional (estás arrancando el papel de aluminio de una chocolatina con frenesí, pensando en el expediente número 4344, que aún está sin terminar y que tienes que presentar mañana por la mañana). |
| Intenta identificar los momentos de agitación: cuanto más te anticipes a los periodos emocionalmente intensos, cuanto más comprendas las situaciones que te llevan a actuar de una determinada manera, menos sufrirás estos estados internos que te consumen la energía. Sí, ¡tus emociones pueden convertirse en verdaderos aliados! |
Escribir palabras para curar miedos
Cuando no podemos expresar nuestras ansiedades con palabras, escribir es profundamente catártico. Puedes escribirte a ti mismo, escribir a otros, enviar una carta o guardarla para siempre en un cajón. ¿Puedes poner tu estrés sobre el papel y exorcizarlo sin devanarte los sesos? Eso es lo que llamamos escritura espontánea. Escribir puede ser una forma sencilla y eficaz de liberar la mente de la tensión acumulada y reducir los efectos del estrés crónico.
Coge una hoja de papel, un lápiz o un ordenador. No hay reglas rígidas, ni siquiera cuándo escribir. Depende de ti sentir las cosas y decidir cuándo sientes la necesidad de escribir.
Por definición, la escritura espontánea no tiene nada que ver con el pensamiento. No te pedimos que escribas un artículo sobre las tasas de endeudamiento de los hogares en 2021, ni que revises tu ejemplar del Bac Philo (que no era nuestro tema favorito, y sí uno muy delicado). El objetivo es que seas capaz de expresar tus ideas y pensamientos. En otras palabras, lo que te venga a la cabeza en estado bruto.
Cuidado, reyes del dictado: la ortografía y la gramática no serán examinadas. Y no tienes obligación de corregirte. No hay dirección que tomar, ni sentido que encontrar… Todo llega a quien espera. Si lo conviertes en un hábito, cosecharás los beneficios de la escritura espontánea sobre la marcha.
Una última cosa: el estrés no es tu enemigo
El estrés es un fenómeno al que nos enfrentamos a diario, sea cual sea el entorno en el que vivimos. En términos prácticos, este elevado estado de alerta apela a nuestro instinto de supervivencia (cuando teníamos que ir a recoger achicoria y merodeaban animales salvajes, no era precisamente divertido). El estrés nos permite adaptarnos y reaccionar ante cualquier tipo de situación, conocida o desconocida.
Es tu compañero en el camino, potenciando tu capacidad para superar miedos y ansiedades y pasar a la acción en el aquí y ahora. No hay hechizos ni curas milagrosas. Sólo la confianza en ti mismo y la asertividad pueden reconstruir tu seguridad interior. Gestionado adecuadamente, el estrés puede transformarse en una fuerza motriz para avanzar y adaptarse mejor a los retos de la vida cotidiana.
El estrés es un término poco apetecible. Suena como una jaula que encierra a un pájaro (notarás que nos gustan mucho las metáforas). Sin embargo, te da la oportunidad de actuar, incluso cuando tus emociones te abruman.
De pie sobre tus propios pies, estás preparado para presenciar el comienzo de una nueva aventura, más tranquilizadora para tus nervios y tu turbina cerebral, para que puedas recuperar la serenidad y enfrentarte a la realidad del mundo que te rodea.
